| 04 Mayo 2012
TASAS. Al precio de la obra hay que sumar impuestos y seguros.
La batalla para hacerse con él duró doce minutos. Ocho compradores procedentes de Asia, EEUU y Rusia lucharon por El grito. Entre esas identidades secretas se especula con las de la familia real de Catar o con Paul Allen, cofundador de Microsoft. Pero al final sólo pudo quedar uno, que se hizo con él por 91 millones de euros en la subasta celebrada en Sotheby’s NuevaYork. El grito, de Edvard Munch, se convierte así en la obra más cara comprada en una subasta, y la quinta con el precio más alto de la historia, si se tienen en cuenta las ventas privadas, por detrás de Jugadores de cartas, de Cézanne, 190 millones de euros; Número 5, de Pollock, 106 millones; Woman III, de De Kooning, 104 millones, y Adele Bloch-Bauer, de Klimt, 102 millones. Picasso, que tenía hasta ahora el récord en subasta por Desnudo, hojas verdes y busto, vendido por 81 millones de euros, y Giacometti completan este top del arte.
Pero esas no son las únicas cifras astronómicas que debe desembolsar un multimillonario apasionado del arte. A estas se han de añadir otras, como los impuestos a pagar en el país de recepción o los seguros. “La comisión de la casa de subastas, en este caso Sotheby’s, más los impuestos que ésta debe pagar ya están incluidos en el precio”, asegura Elisa Hernando, directora de la consultora Arte Global, una cifra que alcanza los 9 millones de euros, en el caso de El grito.
El, a partir de ahora, dueño de la única de las cuatro versiones de la obra de Munch que estaba en manos privadas,además, ha de desembolsar la tasa de importación, que en el caso español, es de un 8% del valor de la obra, según Hernando. El comprador ha de recurrir a una compañía especializada de transporte de arte y asegurar el cuadro, una tasa que se puede situar entre el 1% y el 1,5% del valor de la obra, aunque para importes tan extraordinarios, lo habitual es llegar a un acuerdo. Temas menores para una obra mayor.
Pero esas no son las únicas cifras astronómicas que debe desembolsar un multimillonario apasionado del arte. A estas se han de añadir otras, como los impuestos a pagar en el país de recepción o los seguros. “La comisión de la casa de subastas, en este caso Sotheby’s, más los impuestos que ésta debe pagar ya están incluidos en el precio”, asegura Elisa Hernando, directora de la consultora Arte Global, una cifra que alcanza los 9 millones de euros, en el caso de El grito.
El, a partir de ahora, dueño de la única de las cuatro versiones de la obra de Munch que estaba en manos privadas,además, ha de desembolsar la tasa de importación, que en el caso español, es de un 8% del valor de la obra, según Hernando. El comprador ha de recurrir a una compañía especializada de transporte de arte y asegurar el cuadro, una tasa que se puede situar entre el 1% y el 1,5% del valor de la obra, aunque para importes tan extraordinarios, lo habitual es llegar a un acuerdo. Temas menores para una obra mayor.





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