| 07 Mayo 2010
“Lleva tiempo llegar a ser joven”, dijo Pablo Picasso. Él, a través de su obra, lo ha conseguido después de muerto. Su figura y sus pinturas despiertan el mismo interés y conservan la misma frescura que hace 40 años. Mientras el artista español protagoniza una exposición en el Metropolitan de Nueva York y en el MOMA, un cuadro suyo, Desnudo, hojas verdes y busto (1932), se ha convertido en la obra de arte vendida en subasta más cara de la historia. Se adjudicó por 106,48 millones de dólares (unos 81,9 millones de euros).





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