Desde los años setenta existe un gran interés por parte de los economistas en analizar econométrica y matemáticamente el mercado del arte, con parámetros próximos a los empleados en el mercado bursátil e inmobiliario. En 1977 John Picard Stein escribió en Journal of Political Economics que el arte es un bien económico por su doble vertiente de objeto de consumo y de activo financiero “son bienes especulativos ya que la demanda determina la apreciación futura del precio y la apreciación futura del precio determina la demanda”. En 1991 otro economista, William Grampp (autor del libro Arte, inversión y mecenazgo) escribió “el arte puede ser considerado un bien capital si se espera que rinda utilidad con su posesión y disfrute”.
Considero estas dos reflexiones muy importantes ya que no sólo nos hablan del papel del arte como objeto que genera placer, reflexión, deleite, sino que en el momento que se le da un precio y se ofrece para su venta adquiere connotaciones de bien económico y por tanto su valor monetario puede sufrir oscilaciones en el tiempo. Es en este momento cuando hablamos de revalorización económica de artistas, de incremento o bajada de precios, de movimientos especulativos, de rentabilidad del arte, en definitiva podemos equiparar la inversión en arte a otros activos.
A nivel mundial existen varios índices que analizan la evolución de los precios del arte siendo los más importantes el Mei Moses Art Index (realizado por dos profesores de economía de la Universidad de New York), Artprice Global Index (creado por la prestigiosa web de información de mercado del arte Artprice. Conviene señalar que la evolución de precios analizada en estos índices hace referencia al mercado secundario, es decir, al de subastas, pues es el único donde se hace público el precio de salida y el precio de remate o de venta.
A lo largo del año 2007 la tendencia alcista de los precios del arte se ha incrementado gracias a la aceleración de sus mercados principales. A nivel mundial el índice Artprice generó un incremento de un 18% respecto al año anterior, dos puntos por debajo del máximo histórico de 1990. Si tenemos en cuenta el índice de precios Mei Moses Index, el crecimiento del mismo ha sido más de un 20% por encima del índice bursátil S&P500 de los últimos diez años.
El potencial de beneficios económicos está presente pero no es suficiente querer coleccionar o invertir, hay que conocer el mercado muy bien. Los peligros forman parte de un mercado poco transparente que carece de control oficial y es, ciertamente complejo. Falsificaciones, sobreprecios, liquidez no inmediata, alto grado de especialización y conocimiento del mercado, entre otros, son problemas a los que se puede enfrentar un coleccionista que no acude de la mano de un buen asesor de arte. El asesoramiento de un buen especialista independiente, objetivo y que conozca bien el mercado nacional e internacional, puede ayudar a formar una colección minimizando los problemas del mercado. Thea Westreich en Estados Unidos o Philippe Segalot en Francia o Arte Global en España, de la cual soy socia, o son algunos ejemplos de consultoras de arte.




