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Las firmas de consultoría de arte facilitan la creación de una colección particular a partir de un presupuesto determinado y al gusto estético del cliente.

La bonanza empresarial se ha trasladado con fuerza a los diferentes mercados de activos, que han visto cómo la liquidez impulsaba sus precios hasta niveles récord. Las materias primas y los inmuebles han sido algunos de los sectores en los que más se han refugiado los patrimonios, en un intento de diversificar sus inversiones.

También el mercado del arte ha sido uno de los más espoleados por esta liquidez, hasta el punto de que en los últimos meses se han pagado precios inusitados por obras de arte y se han disparado los beneficios de las casas de subastas. Este movimiento ha impulsado la rentabilidad de  obras adquiridas hace apenas una década.

La inversión en este tipo de activos intangibles se rige por otros criterios diferentes a los habituales (gusto estético, tendencia) y también conlleva otro tipo de riesgos (falsificaciones, precios distorsionados). ¿Qué tipo de pintura comprar?, ¿a quién acudir? Las consultorías de arte pueden responder a estos interrogantes. Se encargan de asesorar a los clientes, dándoles garantías y facilitando el proceso de compra para que el producto final no se encarezca por múltiples intermediarios.

Arte Global es un ejemplo en España de este tipo de actividad en el que, además de asesorar al cliente se le educa en el arte y se adapta la inversión a su presupuesto. “Cada cliente tiene unos gustos artísticos específicos que nosotros respetamos y tratamos de satisfacer moviéndonos por todo el mundo”, señala Elisa Hernando, directora de la compañía.

Su empresa, con tres años de antigüedad, ha sido testigo del boom imparable del mercado del arte. “Nuestro volumen de facturación se duplicó en 2006 y esperamos cerrar este ejercicio con un crecimiento en torno al 30 o al 40%”, señala Hernando.  En este período se han hecho con una docena de clientes particulares y corporativos entre los que se encuentran JPMorgan, Franklin Templeton, McKinsey o Uría y Menéndez.

Para presupuestos modestos,  (a partir de 3.000 euros), los expertos aconsejan comenzar por artistas jóvenes cuyo potencial de revalorización es muy alto. Hernando señala a los españoles Amondarain, Manuel Saro o Esther Pizarro como algunos de sus favoritos. Cabe recordar que la inversión en arte tiene una subjetividad estética impredecible que hace que un pintor poco valorado hoy, mañana puede convertirse en un gurú.

Esto ha pasado, por ejemplo, con Manolo Millares o el resto de artistas del Grupo El Paso que junto con Manolo Valdés se han convertido en algunos de los pintores españoles de mayor demanda y se encontrarían ya en un nivel de alta inversión. En una franja intermedia, destacan nombres como Jaume Plensa o Cristina Iglesias.

A nivel internacional, según el portal de arte Artprice (un referente en el mundo de la inversión en arte), el fotoperiodismo se ha convertido en una de las tendencias más demandadas, sobre todo en EEUU, Francia y Gran Bretaña, donde la facturación de las subastas ha crecido un 250% en los últimos diez años. En cuanto a pintura, Peter Zimmerman o Daniel Richter son algunos de los artistas con mayor proyección.

 

 

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