Dirijo una consultoría de arte, Arte Global, y es corriente que nuestros clientes se vean obligados a afrontar temas legales. ¿Qué defensa tiene el coleccionista ante una deuda impagada o cuando no le llega una obra comprada y pagada?
Tanto en Europa como en los EE.UU. la mejor defensa es tener claro con quién hacemos negocio. El de los impagos es un tema difícil y delicado que afecta tanto a artistas como a coleccionistas. Dada la situación de los mercados europeos y norteamericanos, puede pasar que los problemas financieros de una galería tengan como consecuencia que un artista se quede sin cobrar una obra ya vendida. Hay también casos de coleccionistas que, tras efectuar el pago de una obra, tienen problemas para que se les entregue. He representado tanto a artistas como a coleccionistas en este tipo de casos que, desgraciadamente, muchas veces no acaban demasiado bien. Como decimos en los EE.UU., “no se puede sacar sangre de una piedra”, y si la galería no tiene el dinero no se lo vas a poder arrancar. Por tanto, hay que tener cuidado a la hora de elegir a quién compramos, conocer al vendedor bien, hacer nuestras pesquisas y no fiarnos de las recomendaciones que otras personas nos ofrecen a la ligera.





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